Datos personales

Mi foto
Soy un fanático del cine, un convencido de que definitivamente es un arte con letras mayúsculas que está en permanente crecimiento y evolución.

domingo, 16 de marzo de 2008

CRÍTICAS

CINE

“EN EL VALLE DE LAS SOMBRAS – LA CONSPIRACIÓN

Por Víctor Bórquez Núñez.-

Al promediar esta excelente película, el protagonista (un cada vez más sólido Tommy Lee Jones, candidato al Óscar por este rol), le explica a un niño cómo el pequeño David fue capaz de vencer a Goliat en el Valle AAde Elah. En otro instante, el mismo personaje enseña a un salvadoreño cómo se debe izar la bandera de los Estados Unidos para evitar que signifique peligro. El hombre es el ex sargento de la policía militar, que alguna vez peleó en Vietnam y que recibe el llamado de que su hijo está desaparecido de la base militar y a punto de ser declarado desertor.

Ambas escenas se entrecruzan con el doloroso itinerario del protagonista que parte a buscar noticias sobre su hijo perdido y encuentra no sólo su cadáver, sino que debe enfrentarse a lo que es la médula de este potente alegato anti bélico: la manera en que la propaganda del gobierno Bush ha transformado a las actuales generaciones de soldados que, de regreso desde Irak, acarrean verdades dolorosas y vergüenzas inconfesadas.

El director de este notable filme, Paul Haggis (autor de ‘Crash, vidas cruzadas’) se apoya en el indudable histrionismo de Tommy Lee Jones y de las excelentes Charlize Ther on y Susan Sarandon, para hacer una película que se sumerge lenta pero indefectiblemente en la maraña de burocracia, intrigas y dolorosas verdades que el padre descubre (o escarba) sin lograr comprender en qué se ha transformado la sociedad por la cual él luchó en los años sesenta.

“En el Valle de las Sombras” el director Haggis se centra en una historia pequeña, sobre lo que una guerra (cualquiera de ellas) causa en el individuo, en el propio soldado o en quienes le rodean.

Y de este modo, la película se transforma en un mensaje mundial y atemporal, que busca como receptor a todo tipo de persona, al plantear la historia desde el punto de vista de un ciudadano, de un padre cualquiera que simplemente se preocupa por su hijo desaparecido y que están condenados a vivir una historia que les ha sido impuesta y se han visto obligados a aceptar.

Quizás el único reparo sea que el filme resulta demasiado frío y cerebral. Cierto, pero es una opción también harto arriesgada porque evita pirotecnias y efectos especiales y sólo se permite que se vayan descubriendo fragmentos de un puzzle doloroso e inevitable y que en la secuencia de la madre mirando lo que quedó de su hijo a través de las persianas se eleva como lo que es: una potente metáfora del absurdo de la guerra. Muy buena.

Domingo 16 de marzo de 2008
La última película de Paul Haggis.
"La conspiración": actos y consecuencias

Ernesto Ayala

Es posible que La conspiración sea una estupenda película acerca de la responsabilidad, acerca de asumir las consecuencias de nuestros actos, de mirar en qué se convierten esas decisiones que, muchas veces, hacemos en medio del tráfago y la agitación de la vida de todos los días. Como le pasa a la detective Emily Sandersen (Charlize Theron) antes de que el ex sargento Hank Deerfield (Tommy Lee Jones) entre a hablar con ella para preguntar por Mike, su desaparecido hijo, un combatiente de Irak que parece haber sido tragado por la tierra al día de haber llegado de vuelta. La detective está escuchando el destemplado relato de una mujer que cuenta cómo su marido ahogó a su perro en la tina del baño frente a ella y su hijo. El resto de los detectives de la oficina se burlan del cacho en que está metida Sandersen, ella termina por perder la paciencia y luego de explicarle por octava vez a la desesperada mujer que no puede hacer nada contra un torturador de perros, le pide que se retire. Mucho más delante veremos que Sandersen debiera haber escuchado mejor a esa mujer. Más allá de los gritos, el cansancio y las burlas de sus compañeros, debería haber ayudado a esa mujer, porque ése era, entre otras cosas, su trabajo. Esta pequeña historia es marginal a la trama central de La conspiración, un desafortunado título si lo comparamos con el original, In the valley of Elah, que es el valle donde se enfrentan David y Goliat, y sin embargo está en el corazón de la película. Los que vieron Crash, la cinta anterior de Paul Haggis, recordarán que el problema ético también estaba en el núcleo de la cinta, pero terminaba opacado por la perfección de su mecánica, elaborada a partir de un guión que, más que sólo amarrar sus partes, parecía extasiarse en el calce perfecto de sus historias paralelas, en un confluir tan artificioso y oculto como un truco de magia. La conspiración también parece hecha sobre un guión maniático en su redondez, pero ahora el efecto es menos protagónico. La película deja respirar mejor a sus personajes, admite más pausas, se detiene en numerosos detalles que visten más a los personajes o la atmósfera moral que a la funcionalidad de la trama, deja espacio para lo propiamente cinematográfico. Ello permite postergar la admiración de la película como artefacto y acceder con más intensidad a las culpas y remordimientos de los personajes, así como a las lecturas que de ellas se desprenden. El ex sargento Deerfield persiste hasta el extremo en conocer lo que sucedió con su hijo porque está perseguido por el peor remordimiento que un padre puede conocer: ser responsable de la muerte de un hijo. A través de imágenes borrosas, oblicuas, capturadas por su teléfono de su hijo, vemos que Mike también conoce el horror de hacer lo equivocado. Detectives y soldados, en tanto, hacen lo posible por evadir el bulto de su responsabilidad.

La atmósfera moral está reforzada por la presencia de niños en la cinta, a los que la película pone, sutilmente, como últimos depositarios de nuestros actos. Y, por supuesto, por los frecuentes relatos, elusivos pero terribles, de los compañeros de tropa de Mike, jóvenes que no imaginaban ni estaban preparados para lo que vivieron en el frente. Su presencia lleva la cinta hacia la pregunta quizás más incontestable, hacia el lugar más triste: ¿Estados Unidos entiende las consecuencias que la guerra en Irak ha provocado, no digamos en Medio Oriente, sino en la misma juventud que ha enviado hasta allí? ¿Se hace cargo de ello? ¿Asume el horror, la culpa? Como heredera de El francotirador (1978) y de Jardines de piedra (1987), La conspiración transpira desencanto, pena, impotencia y rabia. No es para menos.

En síntesis

Bajo la trama de un padre que busca a un hijo desaparecido, Paul Haggis escribe y dirige una película acerca de cómo una país debe hacerse responsable de sus actos.

"La conspiración"

(In the valley of Elah)

Director:

Paul Haggis.

Elenco:

Tommy Lee Jones, Charlize Theron,

Susan Sarandon y Jason Patric.

País: Estados Unidos.

Año: 2007.

Duración: 121 minutos.



Versión Digital
16 de marzo de 2008

Ver versión animada
Revistas de El Mercurio

El Sábado
Ennio Morricone, el genio de la música en su mundo privado.

LA CONSPIRACIÓN - VIAJE MORAL AL VALLE DE ELAH