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Soy un fanático del cine, un convencido de que definitivamente es un arte con letras mayúsculas que está en permanente crecimiento y evolución.

domingo, 16 de marzo de 2008

Domingo 16 de marzo de 2008
La última película de Paul Haggis.
"La conspiración": actos y consecuencias

Ernesto Ayala

Es posible que La conspiración sea una estupenda película acerca de la responsabilidad, acerca de asumir las consecuencias de nuestros actos, de mirar en qué se convierten esas decisiones que, muchas veces, hacemos en medio del tráfago y la agitación de la vida de todos los días. Como le pasa a la detective Emily Sandersen (Charlize Theron) antes de que el ex sargento Hank Deerfield (Tommy Lee Jones) entre a hablar con ella para preguntar por Mike, su desaparecido hijo, un combatiente de Irak que parece haber sido tragado por la tierra al día de haber llegado de vuelta. La detective está escuchando el destemplado relato de una mujer que cuenta cómo su marido ahogó a su perro en la tina del baño frente a ella y su hijo. El resto de los detectives de la oficina se burlan del cacho en que está metida Sandersen, ella termina por perder la paciencia y luego de explicarle por octava vez a la desesperada mujer que no puede hacer nada contra un torturador de perros, le pide que se retire. Mucho más delante veremos que Sandersen debiera haber escuchado mejor a esa mujer. Más allá de los gritos, el cansancio y las burlas de sus compañeros, debería haber ayudado a esa mujer, porque ése era, entre otras cosas, su trabajo. Esta pequeña historia es marginal a la trama central de La conspiración, un desafortunado título si lo comparamos con el original, In the valley of Elah, que es el valle donde se enfrentan David y Goliat, y sin embargo está en el corazón de la película. Los que vieron Crash, la cinta anterior de Paul Haggis, recordarán que el problema ético también estaba en el núcleo de la cinta, pero terminaba opacado por la perfección de su mecánica, elaborada a partir de un guión que, más que sólo amarrar sus partes, parecía extasiarse en el calce perfecto de sus historias paralelas, en un confluir tan artificioso y oculto como un truco de magia. La conspiración también parece hecha sobre un guión maniático en su redondez, pero ahora el efecto es menos protagónico. La película deja respirar mejor a sus personajes, admite más pausas, se detiene en numerosos detalles que visten más a los personajes o la atmósfera moral que a la funcionalidad de la trama, deja espacio para lo propiamente cinematográfico. Ello permite postergar la admiración de la película como artefacto y acceder con más intensidad a las culpas y remordimientos de los personajes, así como a las lecturas que de ellas se desprenden. El ex sargento Deerfield persiste hasta el extremo en conocer lo que sucedió con su hijo porque está perseguido por el peor remordimiento que un padre puede conocer: ser responsable de la muerte de un hijo. A través de imágenes borrosas, oblicuas, capturadas por su teléfono de su hijo, vemos que Mike también conoce el horror de hacer lo equivocado. Detectives y soldados, en tanto, hacen lo posible por evadir el bulto de su responsabilidad.

La atmósfera moral está reforzada por la presencia de niños en la cinta, a los que la película pone, sutilmente, como últimos depositarios de nuestros actos. Y, por supuesto, por los frecuentes relatos, elusivos pero terribles, de los compañeros de tropa de Mike, jóvenes que no imaginaban ni estaban preparados para lo que vivieron en el frente. Su presencia lleva la cinta hacia la pregunta quizás más incontestable, hacia el lugar más triste: ¿Estados Unidos entiende las consecuencias que la guerra en Irak ha provocado, no digamos en Medio Oriente, sino en la misma juventud que ha enviado hasta allí? ¿Se hace cargo de ello? ¿Asume el horror, la culpa? Como heredera de El francotirador (1978) y de Jardines de piedra (1987), La conspiración transpira desencanto, pena, impotencia y rabia. No es para menos.

En síntesis

Bajo la trama de un padre que busca a un hijo desaparecido, Paul Haggis escribe y dirige una película acerca de cómo una país debe hacerse responsable de sus actos.

"La conspiración"

(In the valley of Elah)

Director:

Paul Haggis.

Elenco:

Tommy Lee Jones, Charlize Theron,

Susan Sarandon y Jason Patric.

País: Estados Unidos.

Año: 2007.

Duración: 121 minutos.



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16 de marzo de 2008

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