Datos personales

Mi foto
Soy un fanático del cine, un convencido de que definitivamente es un arte con letras mayúsculas que está en permanente crecimiento y evolución.

sábado, 16 de febrero de 2008

CRÍTICAS

Comedia con gusto a poco, ligeramente moralista a pesar de las apariencias

Novio por una Noche

El prólogo de este filme (lo más ingenioso) transcurre en 1985. Jugando a la botella, a Charlie le cae una maldición que lo va a acompañar hasta adulto. Y a uno le queda la impresión de que todo el resto del filme se estancó en esta época, porque el humor es muy similar al de películas ochenteras tipo Porky´s o La Venganza de los Nerds, hay escenas donde Dane Cook hace el mismo tipo de chistes que alguna vez hizo Chevy Chase (¿se acuerda alguien de Chase?) y en general se tiene la sensación de estar frente a una de esas comedias de mal gusto de la década antepasada. Esta observación no deja de tener valor para apreciar la película: definitivamente los guionistas de Hollywood apuestan a un público, el que ronda los treinta años, que puede suponer que Novio por una Noche es una comedia trasgresora, cuando en verdad se trata de una simple vuelta al tema más básico, el del efecto de la nostalgia, la complacencia y el happy end.


Eso explica por qué casi todos los críticos odiaron la película. Sólo se trata de una comedia hecha a la medida de una fórmula, con poca inspiración pero con suficiente gracia para traerle gratos recuerdos a los que crecieron viendo historias similares en los 80. Más curioso resulta que sean las mismas quejas de la crítica especializada me remiten a las de los moralistas de hace veinte años. Entonces como ahora, a los señores críticos les baja la indignación cuando se enfrentan a comedias ‘groseras’ y unos cuantos desnudos, cuando en verdad eso ya se ensayó con más gracia en los ochenta.

Sólo se trata de un vehículo para cumplir las fantasías de los hombres que sueñan con poseer a cualquier mujer. O sea, en el fondo es una película donde los hombres (más que las mujeres) disfrutan cuando se habla de penes, de vaginas o de fornicación con la liviandad de quien habla de comerse una hamburguesa.

Claro está en que esto no es Ligeramente Embarazada, filme interesante y harto más simpático. Pero Novio por una Noche tampoco es tan mala película si se atiene uno a los comentarios de los críticos. Cierto, el director de Ligeramente Embarazada Judd Apatow le imprime un toque más personal a sus películas y muestra una mayor creatividad en sus diálogos y personajes, mientras que el director y el guionista de Novio por una Noche jamás ocultan su intención de hacer una comedia de fórmula. Sin embargo, este no ha sido el reclamo principal de la crítica sino lo que ellos perciben como un nivel inaudito de humor sexista, mismo que se ceba con especial saña en las obesas. Pero, ¿no es ésta la eterna queja de los que quieren encontrar en cualquier película, por exagerada o tonta que sea, una radiografía de la cultura moderna? .

La vulgaridad ha sido un ingrediente esencial de muchas comedias cinematográficas desde que los albores de la industria, como puede comprobarse desde los tiempos de Méliès, pasando por los Keystone Kops, que no eran obras precisamente refinadas. Escandalizarse ante unos cuantos desnudos también parece fuera de lugar cuando ya llevamos décadas viendo nalgas y senos en el cine.

Al contrario, considero que el peor defecto de esta película es su contenido tratamiento. Su falta de audacia. Se esperaba mayor crueldad, más desmadre. Se queda en la fórmula y no es capaz de aspira a ser más que un producto de relleno, con un comediante que busca extender su carrera al cine y una actriz que quiere demostrar que también puede hacernos reír (y no lo hace) y satisface esas bajas expectativas con relativa facilidad. Seguramente la nostalgia es un factor que pesó más. Por eso molesta tanto que Novio por una Noche no sea un homenaje ni contenga referencias a los 80 derechamente: acá todo se arregla con la escena cursi del final feliz, de la parejita enamorada y unida por los pingüinos y pierde la ocasión de hacer reír con verdaderos gags y no con las pobres ocurrencias de Dane Cook o la predecible torpeza de Jessica Alba, quien se tropieza con cualquier cosa y se cae al suelo para hacernos reír. Lamentable.

Y sólo para que no piensen que soy un viejo amargado, no criticaré la falta de química entre Cook y Alba, o los chistes que debieron quedarse en los 80 (por ejemplo, el señor asiático demoliendo una canción pop en el karaoke: hace veinte años eso no tenía gracia y ahora menos), ni menos referirme al rutinario lenguaje cinematográfico (campo/contracampo, uff). Dentro de lo positivo hay que mencionar que tiene buen ritmo y que la relación entre los dos personajes masculinos principales goza de una autenticidad que ayuda al resto de la cinta.

Calificación: Menos que regular.

No hay comentarios: