CINE
“EN EL VALLE DE LAS SOMBRAS –
Por Víctor Bórquez Núñez.-
Al promediar esta excelente película, el protagonista (un cada vez más sólido Tommy Lee Jones, candidato al Óscar por este rol), le explica a un niño cómo el pequeño David fue capaz de vencer a Goliat en el Valle AAde Elah. En otro instante, el mismo personaje enseña a un salvadoreño cómo se debe izar la bandera de los Estados Unidos para evitar que signifique peligro. El hombre es el ex sargento de la policía militar, que alguna vez peleó en Vietnam y que recibe el llamado de que su hijo está desaparecido de la base militar y a punto de ser declarado desertor.
Ambas escenas se entrecruzan con el doloroso itinerario del protagonista que parte a buscar noticias sobre su hijo perdido y encuentra no sólo su cadáver, sino que debe enfrentarse a lo que es la médula de este potente alegato anti bélico: la manera en que la propaganda del gobierno Bush ha transformado a las actuales generaciones de soldados que, de regreso desde Irak, acarrean verdades dolorosas y vergüenzas inconfesadas.
El director de este notable filme, Paul Haggis (autor de ‘Crash, vidas cruzadas’) se apoya en el indudable histrionismo de Tommy Lee Jones y de las excelentes Charlize Ther on y Susan Sarandon, para hacer una película que se sumerge lenta pero indefectiblemente en la maraña de burocracia, intrigas y dolorosas verdades que el padre descubre (o escarba) sin lograr comprender en qué se ha transformado la sociedad por la cual él luchó en los años sesenta.
“En el Valle de las Sombras” el director Haggis se centra en una historia pequeña, sobre lo que una guerra (cualquiera de ellas) causa en el individuo, en el propio soldado o en quienes le rodean.
Y de este modo, la película se transforma en un mensaje mundial y atemporal, que busca como receptor a todo tipo de persona, al plantear la historia desde el punto de vista de un ciudadano, de un padre cualquiera que simplemente se preocupa por su hijo desaparecido y que están condenados a vivir una historia que les ha sido impuesta y se han visto obligados a aceptar.
Quizás el único reparo sea que el filme resulta demasiado frío y cerebral. Cierto, pero es una opción también harto arriesgada porque evita pirotecnias y efectos especiales y sólo se permite que se vayan descubriendo fragmentos de un puzzle doloroso e inevitable y que en la secuencia de la madre mirando lo que quedó de su hijo a través de las persianas se eleva como lo que es: una potente metáfora del absurdo de la guerra. Muy buena.

1 comentario:
Me gusta tu crítica. Excelente blog.
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